Nov 19, 2009

Día 1 - Tráfico, boda, comida y saaris




(entry in English by Google Translator)

Pues ya está, era verdad! Estaba en India, en Visakhapatnam (Vizag)!
Cogí mi maleta y me puse a andar hacia la salida controlando todo muy bien (especialmente el pasaporte, que ya se encargó todo el mundo de concienciarme de lo importante que era tener cuidado con él).
Tras salir de la zona de llegadas, zasca!, el primer impacto de calor. Ahora mismo estamos en en el invierno Indio con unas temperaturas alrededor de los 30 grados. Qué gusto!!
De primeras no vi a nadie esperando, pero tras salir de la terminal del aeropuerto allí estaban Sanjeev (mi primera visita en Berlín), Raju (2 visitas ya) y Ramesh. Nos saludamos bien saludados y nos metimos en el coche de Raju.
Quizá una de las imágenes que tiene uno de India son las carreteras, coches, motos, camiones, peatones y todos a su bola. Pues no, oye, todos tranquilines, poquitas motos y ni un solo pitido.
...
MENTIRA!!! 
Dios mío!!! Esto es como los autos locos!!! Es la ciudad sin ley. Bueno no, con ley... la del más fuerte y el que más pite... Cada uno va totalmente por donde le venga mejor en ese momento: que si peatones por la carretera, que si los mini-taxis (auto rickshaws), que si motos por todos los lados (con uno, dos y hasta tres ocupantes – papá conduciendo, la mamá detrás sentada con las dos piernas a un lado y el niño entre las piernas del papá). Aquí la gente no sólo pita para protestar, sino también para avisar de que va a protestar. Es una sinfonía de pitidos de todas clases: los normales de los coches, los más agudos de los rickshaws o los modificados de las motocicletas (con la sinfonía del pájaro loco).

Entre la visión de tantas cosas especiales por las ventanillas (casas, puestos de comida, alguna vaca y mucha pobreza) y las divertidas conversaciones con mis compañeros tenía controlado el miedo, pero de vez en cuando, y por el rabillo del ojo, veía como sin ingún miramiento y sólo ayudados por nuestros pitidos adelantábamos por la izquierda, por la derecha, por el medio o por el otro carril (teniendo línea doble continua de separación...).

Tras unos 30 minutos llegamos al Hotel Park de Vizag, un hotel de cinco estrellas situado al borde de la playa de la ciudad. Para entrar en el hotel con el coche hay que pasar un control de seguridad y una vez dentro todas las atenciones son pocas: “excuse me, sir”, “thank you, sir”, good night, sir”. El sir es una de las palabras que más he oído en India, y no sólo en el hotel.
La habitación (de uso individual o doble) cuesta unos 80 euros por noche, incluído desayuno y uso de las instalaciones: gimnasio, piscina...


Una vez me instalé, y para quitar la modorra que tenía encima, decidí dormir una pequeña siesta de una hora. Los chicos se fueron y a eso de las tres de la tarde vinieron a recogerme para ir de compras, y es que esa tarde estaba invitado a una fiesta que organizaba un compañero del trabajo que se había casado el jueves anterior. Tanto Sanjeev como yo nos compramos un par de kurtas (en la foto lo podéis ver).
Para decidir qué prendas agenciarnos nos acompañó Vineeta. Vineeta es parte del equipo de Cultuzz India, pero no de los desarrolladores sino del equipo de soporte y ayuda (resuelve dudas de hoteles, clientes conectándolos con los informáticos) y ya estuvo de visita por Berlin en la Navidad pasada. Por desgracia, no pude conocerla bien durante le tiempo que pasó en Berlin, y es que es una de las personas más dulces y cariñosas que he conocido. Ella, Sanjeev y el resto de compañeros están haciendo que no me falte en ningún momento de nada.

Ya vestidos con nuestras mejores galas nos dirigimos a la fiesta (recepción) de Sreenivas (otro informático que ya ha visitado Berlin). Al llegar allí, conocí de golpe a todo el equipo de Cultuzz India. Todo el mundo vino hacia mí, y muy cariñosamente y sonriendo todo el rato se fueron presentando unos y otros y dándome la bienvenida a Vizag. En ese primer momento sólo me pude quedar con aquellos nombres con los que había estado intercambiándome tantos emails los últimos meses.
La fiesta resultó ser una especia de presentación en sociedad del matrimonio. Al haberse celebrado el enlace 4 días antes en la ciudad de la novia (a una larga distancia de Vizag) se organizó esta segunda ceremonia con el objetivo de invitar a todos aquellos familiares y amigos que residen en la ciudad a acercarse a desear felicidad al matrimonio. Nos hicimos varias fotos, escuchamos música hindú y comimos todos de un buffet que consistía principalmente en pan, arroz y diferentes tipos de curry con vegetales (la familia del novio era vegetariana). Qué rico todo!!!! Una de las cosas de las que más estoy disfrutando es de la comida india. Mis papilas gustativas la van a echar de menos!!! (mi estómago quizá no tanto...) ;)


Por cierto, que gracias a una clase magistral de mi compañero alemán Alex (que había pasado en India un año) me puse a comer directamente con las manos. Una agradable sorpresa para todos y una forma de disfrutar más de todo esto.
Otra de las cosas que me quedó claro tras estas fiestas es que la tradición del saari (el vestido que llevan las mujeres indias, sobre todo en ocasiones especiales) se debería importar a Europa. Unos vestidos preciosos y llenos de colorido que acentúan la belleza de la mujer india. Aunque claro, uno de estos en Berlin en pleno invierno, no lo veo, no...


Y de esta forma, tras conocer a mis compañeros indios, llenar mi gaznate y poblar mi mente de infinitas fotografías de una cultura diferente, me dirigí vuelta al hotel a recuperar el sueño perdido.

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