Siento no haber actualizado antes el blog pero es que no tengo nada de tiempo para escribir. Llego cada día sobre las doce de la noche a casa, comento los detalles del día por el Skype, y el día siguiente me levanto sobre las 7 de la mannana y a trabajar. Me lo estoy pasando genial y puedo adelantar de futuras entradas que esta semana llegó el jefe de Cultuzz a la India, que ya he jugado al cricket o que he sobrevivido a una hora de conducción por las carreteras y calles indias.
Esta fue mi primera semana en Visakhapatnam:
Lunes:
El lunes fuimos a un parque situado al borde de unos acantilados a la orilla de la playa. Tras un paseo por el parque y probar un par de bollitos de hojaldre rellenos de garbanzos, bajamos a la playa y dimos un pequeño paseo. Era de noche cerrada pero rondarían los 28 grados. Me sentí como dentro de un grupo de amigos cualquiera, más que en un grupo de compañeros de trabajo.
Poco antes de las nueve de la noche empezamos a oir a la seguridad del parque mandar a todos fuera a golpe de silbato. Nos encaminamos por las escaleras del parque hacia arriba y cuando diero las nueve en punto, zas!, luces fuera. El parque entero se quedó a oscuras. Y es que eran las nueve... claro...
Después, antes de retirarnos a nuestros aposentos, fuimos a cenar a un restaurante cercano al hotel. Como ya he contado, la comida me está encantando. Mil clases de pan (que no se llama pan, pero se me entiende) y de currys acompañados de arroz (blanco o biriyani – mezclado con verduritas y más picante). Aquí también probé por primera vez Manchurian, unas bolitas de carne o verdura. Es un plato de origen chino y está riquíiiisimo.
Martes:

Nada más acabar de trabajar nos dirigimos al cine. La película empezaba sobre las 18:45 y no pudimos salir del trabajo antes de y media, así que el camino del trabajo al cine fue el rally de los pitidos de Vizag! Repecto al cine en sí, me encantó el edificio. Era una sola sala enorme de dos plantas, paredes infinitas de hormigón y butacas antiguas. Muchos cines modernos han perdido ese encanto que se podría esperar de un teatro: salas negras y butacas azules. Este cine seguía conservnado el viejo estilo pero con un sonido muy bueno.
La película un truñete. No vayáis a ver 2012, por favor.
Miércoles:
La tarde del miércoles pasado la pasamos de compras para la boda del día siguiente. Fuimos a un centro comercial de un estilo parecido a Carrefour o Lidl y compramos una vajilla para los novios y tomamos un par de aperitivos.
Como este día llegamos pronto al hotel, decidí comenzar un blog (éste mismo ;)) y con mi ordenador portátil a cuestas me fui al jardin del hotel, me senté en la terraza del chiringuito del hotel mirando a la playa a unos 25 grados, me pedí un par de mojitos, y las historias empezaron a salir. Una sensación realmente buena.
Jueves:
El día siguiente, tras el trabajo, nos fuimos a cambiar de ropa, nos pusimos nuestros kurtas y a eso de las nueve de la noche nos dirigimos a la boda. Ésta tenía lugar en un templo y estábamos invitados los padres de los novios, un par de amigos y yo. Una boda pequeñita y muy bonita donde el “sacerdote” hablaba en bajini con los novios simplemente guiando todo lo que ellos debían hacer. Como se puede ver en alguna de las fotos, al igual que en España el arroz es una parte importante de la boda, pero en este caso eran os propios novios los que se echaban el arroz encima.Otra tradición típica es la que ilustra esta entrada. Las manos de la primera foto son las de Vineeta, la mejor amiga de la novia. Tanto ella como la novia se pintaron las manos con un producto que en primera instancia es de color negro y al secarse adquiere ese color rojozo. Se dice que cuanto más oscuro se vea ese rojo, más grande es el amor del marido.
Después de la boda, y mientras cenábamos de buffet en el mismo hotel donde yo me alojaba, la novia me preguntó si había entendido algo y yo la respondi que no mucho, claro. Ella me dijo que ella misma no había entendido nada. Y es que el sacerdote dirigió la ceremonio en telegú (el idioma del estado de Andrah Pradesh, donde se encuentra Vizag) y ella es originaria de Mumbai. Ya hablaré de las lenguas en una entrada próxima.Viernes:
El último día de trabajo de mi primera semana también fue el último día en la oficina vieja. Al finalizar la jornada laboral empaquetamos todo y durante el resto del fin de semana, unos cuantos compañeros se encargaron de traspasar todo de una oficina a otra.
Tanto Sanjeev como Vineeta se olvidaron de dormir para que el lunes pudiéramos tener todos una oficina totalmente operativa. Una oficina que ha quedado perfecta, con un estilo Cultuzz (suelo de moqueta), con tres habitaciones (desarrolladores, soporte y control de calidad) y una sala de reuniones. Un gran resultado que dejó al jefe, que llegó el lunes siguiente, totalmente satisfecho.
Este viernes también nos dio tiempo de ir un grupito a un parquecito de la ciudad. Allí estuvimos hablando de costumbres de ambas culturas, de Alemania, de España, de India y aprendí mis primeras palabras, tanto en telegú como en hindi y enseñé algunas palabras españolas a todos. Fue una noche muy tranquila y bonita.


















